Un paso al lado. Artículo publicado en Infolínea Alhama nº1215 1-Oct-2021


Esta mañana, me saltaba en el Facebook el recordatorio de la primera iniciativa política que tuve cuando salí elegido Secretario General del PSOE en Alhama de Murcia, hace nueve años. Es la que aparece en la fotografía que acompaña este artículo. Una iniciativa propositiva, de un grupo municipal y un partido que estaba en la oposición en aquél momento. Hablamos de septiembre de 2012. En aquél momento percibíamos desde mi partido que se estaban tomando decisiones, sobre todo educativas, tanto a nivel local como regional, que marcarían desigualmente el futuro educativo de Alhama, alterando el consenso social y político existente hasta la fecha sobre las necesidades educativas en nuestro municipio. Esta sensación de injusticia fue la que me llevó a aspirar y conseguir, mediante el voto de la militancia socialista alhameña en primarias, trabajar intensamente para revertir esa situación. Me acompañaba e impulsaba aquella iniciativa, entre otras compañeras y compañeros, nuestra actual Alcaldesa, Mariola Guevara Cava.

Una acción propositiva en los colegios, por parte de un partido político que estaba en la oposición, para denunciar lo que creíamos una injusticia y alteración unilateral del consenso educativo, por parte del gobierno regional y municipal. Así concebía el compromiso político y el rol democrático de la oposición como alternativa. Y sigo creyéndolo hoy, a pies juntillas.

Tres años más tarde, en 2015, tuve el mayor honor político y social que voy a tener en mi vida: ser Alcalde de Alhama. No sin dolor punzante en ocasiones, sobre todo el día de la investidura, donde el odio personal traspasó la coherencia política de un PP que fue capaz de no votarse a sí mismo y hacerlo al candidato de IU-Los Verdes con tal de que Diego Conesa no fuera Alcalde. Momentos superados con la satisfacción y orgullo de decenas de iniciativas durante ese tiempo, y esfuerzos presupuestarios extraordinarios en educación y los centros educativos. Hacíamos realidad, a través de la democracia y el gobierno ganado en las urnas, nuestra apuesta por mejorar la igualdad de oportunidades entre centros educativos y entre niños y jóvenes de Alhama.

Años más tarde tuve el honor de ser el primer Secretario General del PSRM-PSOE, en sus más de 100 años de historia, en ser elegido directamente por las bases, por los militantes de las más de 60 agrupaciones socialistas repartidas por los 45 municipios de la Región. Necesidades básicas para la ciudadanía, competencia del gobierno regional, eran las que me movían a trabajar por una alternativa a los 24 años de gobiernos del PP en la Región. Tuve también el honor de ser Delegado del Gobierno de España en la Región, y contribuir a gestiones beneficiosas para la Región y para Alhama. Quizás la más importante, la del soterramiento de las vías a su paso por Murcia y la transformación de la red ferroviaria de la Región. Ahora estamos en el momento más ingrato, el del corte de las vías por las obras. Será largo el tiempo que no dispongamos de trenes a Murcia, con alternativa de autobuses directos entre Alhama y Murcia, pero en unos años tendremos una red de cercanías hacia Murcia y Lorca de las mejores de España, aprovechando las infraestructuras del Corredor Mediterráneo. Satisfecho también de haber desatascado y conseguido ayudas para Alhama y otros municipios, con la que se han podido reformar dependencias municipales, especialmente la Casa de Cultura que estrenaremos muy pronto. Y la última fase del Castillo, que pronto veremos en marcha tras la concesión del 1,5% cultural en 2019.

En mayo de 2019, tuve el honor y la fortuna de encabezar la lista que ganó las elecciones autonómicas por el PSOE, 28 años después. Me acompañaba en esa lista, otra alhameña ilustre y querida en toda la Región, Magdalena Blesa, que está haciendo un trabajo impresionante para defender causas justas y especialmente la cultura, siempre con sus formas exquisitas que tanto sorprenden en la selva política actual.

No fue posible formar un gobierno de cambio, regeneración y estabilidad PSOE-Cs porque la dirección nacional de CS apostó por mantener al PP y hacerlo con el necesario apoyo de VOX. Una decisión errónea desde mi punto de vista, pero respetable porque así la decidió el partido Cs, que es a quien se vota en las urnas. Apoyé, siempre, desde la oposición, al gobierno regional durante la pandemia. Ofreciendo acuerdos, propuestas para reforzar sanidad y educación, y forzando a aprobar una Ley de protección del Mar Menor que derogaron los populares 20 años antes.

Tras una serie de escándalos que parecen que no han existido y se quieren borrar de la memoria colectiva regional, el propio Cs planteó rectificar el error de 2019 y promovió junto al PSOE una alternativa de gobierno con un instrumento legítimo que contempla la propia Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia: la moción de censura constructiva. Tenía las firmas suficientes, convertidos en votos, para que saliera adelante. Triunfó la compra de voluntades, el transfuguismo y el incumplimiento de pactos nacionales, códigos éticos de partido y de su propia firma por cuatro diputados de Cs en la Asamblea. Un escándalo nacional que tiene, a fecha de hoy, secuestrada literalmente, la democracia en la Asamblea Regional, sede de la soberanía regional. Un precedente muy peligroso para el futuro, un mensaje de que todo vale, de que los políticos van a lo suyo y no respetan a nada ni nadie, ni tan siquiera al partido gracias al que están sentados como representantes de la ciudadanía.

Para quienes concebimos la política como servicio público, donde debemos el máximo respeto a los ciudadanos que nos votan y a las instituciones que representamos, hay líneas rojas que no se pueden traspasar. Y si se traspasan, y no pasa nada, y se traspasan otras y otras, ya en el terreno personal y familiar, hay que denunciarlo. Porque daña inexorablemente la calidad democrática de nuestra sociedad, además de las personales y familiares. Y dañan las Instituciones. Y hay muchas formas de denunciarlo. En mi caso, lo he hecho renunciando a optar a la reelección como Secretario General de los socialistas murcianos, aun cuando tenía y sentía el apoyo de mi partido, de los militantes socialistas de la Región.

Es una decisión difícil, que quizás algunas personas no entiendan del todo e incluso malinterpreten. Pero es fruto de una meditada reflexión de estos meses de verano. Es un paso al lado, que me da la oportunidad de manifestar las reflexiones que hago en este artículo y en otros foros. La oportunidad de decir que no todo vale en política. Que no vale todo tipo de oposición, como la que se hace en el Ayuntamiento de Alhama por parte del PP. No se puede utilizar y arrastrar el buen nombre de Alhama y su Ayuntamiento, con empleados públicos de por medio, para desgastar a quien solo es un adversario político a nivel regional. Es una oportunidad para hacer reflexionar a algún o algunos empleados públicos, que deben su tiempo al servicio y necesidades de la ciudadanía, y no a otros menesteres por mucho amparo político interesado y mediático que tuvieran. Es un momento para recordar que las familias de quienes estamos en política sufren las ausencias permanentes, pero no merecen ataques personales, calumnias ni situaciones difíciles de olvidar, y menos aún en espacios privados y en el día a día.

Cuando decidí comenzar mi andadura política, recibí dos mandatos imperativos. Uno de mi padre: “sé formal”. Y otro de mi mujer: “sé tú”.  Sentía últimamente que no podía ser yo, que toda esta dinámica y ataques furibundos estaban alterando mi esencia política y personal. Por eso he tomado la decisión de dar un paso al lado, de tomar aire, oxigenarme, esperar como un ciudadano más a confiar en la justicia, y tomar de nuevo impulso para seguir trabajando, esté donde esté, por una Alhama y una Región de Murcia más justa, igualitaria, cohesionada, plural y sostenible.  Un paso al lado, para demostrar también que no todo vale, que no se pueden saltar las líneas rojas personales ni familiares, ni todos somos lo mismo, que la política es necesaria y que hay que ser formal, respetuoso con las instituciones y los partidos, y sobre todo que hay que ser uno mismo.

 

 

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