martes, 9 de junio de 2020

Día de la Región de Murcia 2020. Por la Región que nos merecemos.



Por la Región que nos merecemos

Al escribir este artículo para conmemorar el día de la Región de Murcia, mi primer recuerdo tiene que ser para los fallecidos en el mundo por la Covid-19 y sus familias. Especialmente para las víctimas de esta pandemia en España y la Región de Murcia, nunca los vamos a olvidar. Sus nombres son un símbolo en la defensa de un sistema de salud pública fuerte, capaz de actuar para prevenir y paliar situaciones similares en el futuro.

Para los profesionales de la sanidad, los cuerpos y fuerzas de seguridad, los transportistas, bomberos, protección civil, los trabajadores de los servicios esenciales. Y, por supuesto, para la ciudadanía que ha demostrado su compromiso y solidaridad. Hemos demostrado que juntos somos más fuertes.

El 9 de junio de 1980 se constituyó la comisión redactora del Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia, en la que participaron representantes del Partido Socialista Obrero Español, Unión de Centro Democrático, Alianza Popular, Partido Comunista, Partido Cantonal y los regionalistas.

El 31 de julio de aquel año se terminó la redacción y el 27 de octubre se publicó en el entonces Boletín Regional. El 9 de junio de 1982, dos años después, el Rey firmó la Ley Orgánica 4/1982. Por tanto, hoy celebramos el XXXVIII aniversario de la aprobación de nuestro Estatuto de Autonomía.

Ni que decir tiene la ilusión que despertó aquel proceso que cambió el rumbo de nuestras vidas. El año pasado, al final de la IX legislatura, todos los partidos políticos con representación en la Asamblea Regional volvieron a ponerse de acuerdo para modificar el Estatuto de 1982, que se tramita en el Congreso de los Diputados.

Mucho se ha escrito sobre el funcionamiento del Estado de las Autonomías, incluso algún partido pretende modificar la Constitución Española para volver a recentralizar. Lo cierto y verdad es que nunca en la historia de nuestro país habíamos progresado tanto en derechos, libertades y bienestar como en estos 40 años. La experiencia nos ha demostrado que a mayor nivel de autogobierno mejor atendidas y representadas están las personas. Hoy España es el segundo país más descentralizado del mundo tras Alemania, y el nivel de aceptación de las autonomías, con sus imperfecciones, es muy alto.

Estos 38 años de autonomía han cambiado la vida de las mujeres y hombres de la Región de Murcia de forma muy significativa. Solo hace falta una mirada retrospectiva para verlo. Si bien es verdad que no tanto como nos habría gustado. Digo esto porque la calidad de vida de los ciudadanos ha evolucionado más o menos en función de los aciertos de los gobiernos autonómicos. En nuestro caso, las mejorías, siendo muchas, han sido menos que la media, según los indicadores que miden el progreso y el bienestar.

Más precariedad en el empleo, salarios bajos, pensiones bajas, niveles de exclusión social y pobreza muy altos, una de las tasas más altas de fracaso escolar, mayor brecha digital, una renta per cápita mucho más baja que la media. Somos una de las regiones más pobres de España porque nuestro gobierno regional no ha sido tan eficiente como otros. Esta es una realidad objetiva, más allá de sesgos políticos.

En los últimos 25 años hemos vivido en una realidad un tanto virtual. Nos han estado contado medias verdades, cuando no clamorosas mentiras. No es verdad que todo va bien, al menos para la inmensa mayoría. Nos llegaron a pintar una región de cemento y ladrillo que nos haría multimillonarios, pero la realidad es que aquella burbuja reventó y saco a la luz corrupción y las debilidades de un modelo productivo que tenía los pies de barro.

Desde aquel fatídico 2008, nuestros gobernantes han dado tumbos de un lado para otro. Se fue Ramón Luis a su exilio de Bruselas, vino Garre para ser relevado por Pedro Antonio Sánchez, que a los pocos meses las imputaciones judiciales le obligaron a dejarle el puesto a su ahijado político, Fernando López Miras.

Lo cierto y verdad es que seguimos en dónde estábamos o peor. Muchas caras nuevas en el PP y el Gobierno regional, pero nada cambia en la Región de Murcia. Ni tan siquiera las incorporaciones de los hipotéticos regeneracionistas de Ciudadanos han cambiado nada.

Veinticinco años en el poder, de forma continua, son muchos. En 2019 tuvimos una oportunidad de cambiar de gobierno que no aprovechamos.
Soy consciente de la decepción de cientos de miles de personas que depositaron su confianza en mí y en el PSOE. Yo más que nadie lo lamento porque tengo la seguridad de que el proyecto de Región que propuse, el que ronda a diario por mi cabeza, sentará las bases de cambios profundos para que mejoremos en igualdad, derechos, libertades y bienestar. Por supuesto, ni renuncié ni renuncio a ese proyecto. Ahora trabajo con más ilusión para que en el año 2023 seamos capaces de terminar el cambio que empezamos hace un año.

Más y mejor educación, más sanidad pública y lucha sin ambages contra la exclusión y la pobreza para ganar en igualdad; mejores infraestructuras, apostar de verdad por la I+D+i, la digitalización y la economía para ganar competitividad; un ambicioso proyecto de desarrollo turístico, apoyo a nuestro comercio tradicional, a los artesanos que están a punto de desaparecer, a la economía social para dar solidez a nuestra economía, a la construcción, la agricultura, ganadería y pesca, al sector industrial para sentar las bases del cambio de modelo productivo y crear empleo de calidad; apoyo a la cultura y el deporte, que son básicos para la salud de la mente y el cuerpo; a la Justicia, para reforzar nuestro sistema de convivencia; otra política medioambiental para adaptarnos al cambio climático y proteger nuestro hábitat, la economía, la salud y salvar el Mar Menor; con los 17 objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas como meta.

Estos son los pilares sobre los que baso un proyecto político alternativo para cambiar de rumbo. No nos podemos resignar, hay que seguir trabajando para conseguir la Región que nos merecemos.


No hay comentarios: